Pedro era el heartthrob del festival. Hay que ser honesto y admitir eso alante, porque es cierto y porque de seguro intensifica todas las buenas cosas que tengo que decir de él y su trabajo. Aparte de talentoso y simpático es guapísimo, y tómalo como una cualidad de una mujer valiente el que esté dispuesta a admitirlo de entrada para que comprendas mi subjetividad. Toro Negro es una película muy difícil de ver pero importante de observar. Mi primera inclinación al ver al director fue que era un blanquito del DF que se había tirado al campo a documentar la miseria de otro, pero aquí es donde el ambiente de un seminario y la amistad se combinan para mejorar las pelis. Yo usualmente desconfío de esa cualidad, pero sí es cierto que una película es siempre más amable cuando se tiene el contexto, se escucha al creador, se discute en voz alta.
En el caso de esta, es difícil porque como en La Libertad, estamos observando con mucha cercanía, en silencio, con la ansiedad del que se para a ver un accidente automobilístico. Toro Negro sigue a "El Suicida", un torero borrachón de las comunidades mayas que quedan a las afueras de Cancún. Pedro se lo encontró luego de un proceso parecido al de Lisandro; regresado de estudiar cine en Londres resistió la idea de quedarse en el DF y en vez se fue a vivir a la playa, en el Caribe, donde se encontró una colección de personajes. Dice Pedro que se identificó con el torero porque se sentía que a ambos los motivaba un sentimiento de que todo el mundo quería que fracasaran. Después de un tiempo como amigos, sacó la cámara.
Lo jodido de la película es ver al hombre autodestruírse, ya sea en el ring con los toros o en la casa con la mujer, que hasta embarazada se cae a golpes con él. El mismo director se siente a veces como una víctima de esa violencia, no sabe ni cómo intervenir en una de las peleas cuando la mujer le pide que la ayude; trae consigo debates del observador vs. los observados, las responsabilidades del cineasta, la explotación, etc... Pero se trata más que nada en confrontar las cosas que no queremos ver. Dijo alguien en el seminario que hacía ver a la gente pobre de una manera "unflattering" y yo me molesté mucho; ¿Qué carajo significa eso? Los condenados de la tierra no tienen siempre que verse amables y acogedores, la dureza de los márgenes los vuelve duros, y a veces hay que sentarse hora y media y sufrir lo que sufren para reafirmarse en todas esas cosas buenas que uno quiere creer y crear... lo de cambiar el mundo que mencionabas orita, por ejemplo.
Pedro ha dirigido dos películas y las vimos ambas; te las recomiendo fuertemente las dos.
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